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Fachada de ladrillo rosa con bandas de silleria , dos alas enmarcan la fachada, vanos sobrios y tejado de pizarra. El Castillo de Bruyères es un perfecto ejemplo arquitectónico del Primer Imperio. Una maravilla de la época napoleónica, la delicadeza del ladrillo rosa y del paramento de piedra caliza son realzados de rosales, de boj tallado y rododendros.
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El castillo actual fué construido en 1816 cerca de un manoir normando restaurado un siglo antes. Este manoir de estilo augerón formaba parte de un conjunto de edificios llamados "cercado monorial".

En ésta elegante mansión han vivido varias familias. A principios del siglo XX perteneció a la familia Petit que recibía al escritor Marcel Proust cuando iba a la playa de Cabourg con fines terapéuticos, al escritor le gustaba alejarse del bullicio de la costa , la campiña era propicia a la inspiración . El pueblecito de Cambremer y el Castillo Les Bruyères son mencionados en su novela "A la sombra de muchachas en flor".
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En los años 20 una pareja de perfumistas parisinos, los Chady-Bollack, se interesaron por la tranquilidad y la belleza del Pays d'Auge, hicieron plantar la magnífica alameda que lleva al castillo, sin duda para recibir sus invitados, entre ellos el célebre publicista parisino Emile Langlois y su pareja Marcelle Mansuis, secretária del ministro del Interior Georges Clemenceau.
Hoy día el castillo pertenece a la familia Harfaux, apasionada de arte, de buena cocina y de equitación. Los señores Harfaux y su hija Julie han transformado ésta mansión Imperio en un hotel de encanto. Su particularidad es la decoración evolutiva en funcion de viajes y subastas en las que adquieren aquarelas, tejidos , esculturas, tapices.... Una magnífica colección de cuadros impresionistas y cubistas adornan los muros de piedra, así como estatuas ecuestres de la época Ming.
Madame Harfaux rodea de atenciones a sus invitados, les aconseja itinerarios, una playa o un paseo por los senderos colindantes. El parque ha sido reorganizado, se le ha añadido un huerto y un jardin de plantas aromáticas, incluso se ha plantado un manzanal para producir sidra en el castillo, podrá contemplarlo desde la ventana de la sala donde Julie, fisioterápia diplomada, prodiga masajes con aceites esenciales para darles bienestar en ésta tranquila campiña normanda.
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